jueves, 23 de febrero de 2023

 

Un mural del presidente nicaragüense Daniel Ortega está cubierto con la palabra española "asesino", que significa "asesino". (Esteban Félix/AP)

Gioconda Belli es una poeta y autora exiliada que vive en Madrid.

Soy un poeta nicaragüense, nacido en un país de poetas, pero también en un país de tiranos. ¿Es una paradoja? ¿Es la poesía el consuelo de los anhelos de aquellos cuyas vidas y libertades están constantemente en peligro? ¿Es la poesía el naufragio que nos ha mantenido a flote en el naufragio interminable que es nuestro país, Nicaragua?

Fue en la madrugada del 15 de febrero en Madrid cuando recibí los primeros mensajes alarmantes de amigos, alertándome de que un juez de la corte de apelaciones de Nicaragua acababa de leer una sentencia que despojaba a 94 ciudadanos de su nacionalidad . Tomó algún tiempo para que se publicaran los nombres. Sentí un nudo apretado en la boca del estómago.

Hasta ahora, había logrado evitar la prisión por ser un crítico abierto del gobierno del presidente Daniel Ortega y la vicepresidenta Rosario Murillo. En 2021 salí de Nicaragua y me quedé exiliado en España. Sabía que tarde o temprano las autoridades encontrarían la manera de vengarse de mí. Esa noche me encontré junto con mi hijo Camilo y mi hermano Humberto en la lista. Más allá de ser despojados de nuestra ciudadanía, fuimos acusados ​​de traición y marcados por haber confiscado nuestra propiedad.

Fuimos condenados sin el debido proceso, sin advertencia, sin abogados defensores. No tenemos recurso legal en un sistema judicial que está bajo el control total de Ortega y Murillo.

La pareja, que volvió al poder en 2007, ha estado en un alboroto de venganza desde que sufrieron una derrota moral en abril de 2018, cuando las protestas masivas hicieron evidente que cualquier apoyo del que pudieran haber disfrutado había disminuido.

Luego de que el gobierno emitiera una ley que reforma la seguridad social e impone un impuesto del 5 por ciento sobre el cheque mensual a los jubilados, estudiantes y un pequeño grupo de personas protestaron. El gobierno envió policías antidisturbios y un contingente fanático de jóvenes oficialistas para aplastar la protesta . Su uso excesivo de la fuerza quedó registrado en los teléfonos de los manifestantes. Estudiantes y simpatizantes buscaron refugio en un campus universitario y en la catedral de Managua, los jóvenes murieron desangrados por las balas de los francotiradores luego de que se les negara la asistencia en los hospitales gubernamentales: las imágenes se volvieron virales.

En toda Nicaragua, decenas de miles de personas reaccionaron con ira y salieron a las calles. En julio, el gobierno de Ortega-Murillo organizó una operación de “limpieza” y utilizó grupos paramilitares armados y policías para sofocar la revuelta . Según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, 328 personas fueron asesinadas . Cientos fueron encarcelados, miles huyeron del país.

Decenas de miles de personas, de todos los ámbitos de la vida, que salieron a las calles exigiendo la renuncia de Ortega y Murillo rompieron la fantasía de que los nicaragüenses apoyaban ampliamente su falsa agenda de “buen gobierno”. Lo que la gente había visto, en efecto, era cómo destruían metódicamente las instituciones, eliminaban la separación de poderes y politizaban el ejército y la policía.

Murillo, quien tiene una extraña habilidad para fabricar noticias falsas y tergiversar eventos, tejió la historia de que la revuelta espontánea fue el resultado de un asalto imperialista en la segunda venida de la revolución. Ella elaboró ​​cuidadosamente una narrativa repleta de lemas antiimperialistas de la década de 1980, cuando el gobierno sandinista luchó contra la guerra, financiada por la administración Reagan. Recreó un enemigo caduco para justificar la represión que ella y su esposo han desatado contra todos aquellos que se atrevan a oponerse a su versión de los hechos.

En los últimos cinco años no han mostrado piedad. Persiguieron a los medios independientes, obligando a los periodistas a exiliarse, cerrando sus oficinas y confiscando sus equipos. Desde 2021, han cerrado más de 3.000 organizaciones no gubernamentales, incluidas organizaciones apolíticas como la Academia de Letras de Nicaragua y el festival de poesía de Nicaragua . Expulsaron a sacerdotes y se volvieron contra la Iglesia Católica por su apoyo a los manifestantes. En total, su “buen gobierno” ha expulsado del país a alrededor del 10 por ciento de la población nicaragüense.

Ortega y Murillo han utilizado el aparato represivo de la policía y el ejército para defender a toda costa su control del poder. En 2021, decidieron fingir unas elecciones. Al encarcelar a todas las figuras populares de la oposición y descalificar a los partidos políticos de la oposición, Ortega no tuvo oposición y ganó.

Para el 9 de febrero, habían encarcelado a 222 opositores nicaragüenses, siete de los cuales habían sido candidatos presidenciales. Otros presos incluyeron periodistas, empresarios, directores de la cámara de comercio, abogados, campesinos, ex sandinistas de alto nivel, así como otros hombres y mujeres jóvenes que habían participado en el levantamiento. Esa mañana, Murillo le pidió a Estados Unidos que enviara un avión para llevarlos a todos a Washington. Recién cuando llegaron a Washington se les informó a los exprisioneros que habían sido desterrados de Nicaragua y despojados de su ciudadanía.

Uno de los enviados al aeropuerto fue monseñor Rolando Álvarez, un obispo católico romano que se había opuesto durante mucho tiempo a Ortega. Ya había sido detenido y estaba a la espera de sentencia, pero se negó a abordar el avión. El 10 de febrero, enfurecidos por su decisión, Ortega y Murillo hicieron que el tribunal dictara una sentencia que lo condenaba a 26 años de cárcel y lo despojaba de su nacionalidad.

Finalmente, el 15 de febrero, se movieron contra el grupo de los 94, incluido yo mismo.

Para los que éramos jóvenes guerrilleros ha sido enormemente difícil ver lo que ha pasado con Nicaragua. Este hermoso país de lagos y volcanes, de gente acogedora, alegre y con un sentido del humor innato, parece estar destinado a correr la misma suerte que el mítico Sísifo: empujar la piedra hasta la cima para que vuelva a rodar.

Pero es una forma de rebeldía seguir empujando la roca. Y muchos de nosotros lo seguiremos haciendo. Empujaré con mis palabras, mis poemas. Todos ellos estarán firmados por lo que soy. Nadie puede quitarme eso. Mientras los Ortega pasen a la historia como tiranos, yo seguiré siendo la poeta nicaragüense, Gioconda Belli.

miércoles, 22 de febrero de 2023

 

¿Por qué no avanzamos?

Marco Carrión Calderón

Tenemos los ecuatorianos una incapacidad de adecuarnos al mundo y encontrar nuestro rol dentro del esquema de una visión de desarrollo materialista, exitista y consumista, y carecemos de la capacidad tecnológica para incorporarnos al desarrollo de occidente.

Esto, desventuradamente, es verdad, pero ¿por qué tantos países influenciados claramente por esa visión que algunos llaman materialista y «exitista» han llegado a alcanzar un enorme grado de desarrollo? ¿por qué el Ecuador no tiene el progreso tecnológico que debería tener a estas alturas de la civilización? ¿por qué no podemos liberarnos de las cadenas que nos atan rígidamente al pasado y a ideologías y conceptos ya superados como el socialismo anacrónico que tanto dolor y miseria ha causado a los pueblos…?

En la segunda mitad del siglo XX se produjo el despegue de muchos países, asiáticos y europeos, mientras nosotros nos quedamos por no tener, ni entonces ni ahora, líderes capaces para el progreso hacia un estado moderno. Hemos tenido una sucesión dictaduras, de gobiernos incapaces y corruptos   pero hábiles para conseguir que la mayor parte de la inmoral deuda externa se desviara hacia sus cuentas bancarias y culpables, también, de que el resto se perdiera por la falta de eficiencia y por el robo.

La estabilidad política es una característica de países que ahora son tan exitosos como algunos asiáticos. a pesar de haber sido estados pequeños, de raza no anglosajona y de religiones diferentes a las cristianas, condiciones que parecían necesarias para conseguir el desarrollo.

La justicia en el Ecuador se ha caracterizado no por su probidad ni eficiencia sino por la politización que la ha puesto a órdenes de personas y grupos de poder que, a su turno, han gobernado a través de determinados partidos.  Todos los países que han llegado a tener un alto grado de desarrollo, pequeños o grandes, con riquezas naturales o sin ellas, de cualquier raza y religión, tienen una justicia proba, estable, que no varía según los intereses de los gobernantes de turno. Por eso decimos que estos dos hechos, inestabilidad política y jurídica son los causantes de que nos hayamos quedado atrás y de que no podamos avanzar. (O)

 

Lenin Moreno y su familia serán procesados por presunto cohecho

Lenin Moreno
El expresidente Lenin Moreno, será procesado junto a su familia por cohecho en el caso denominado Sinohydro. Foto EFE

La Fiscalía General del Estado (FGE)anunció este miércoles 22 de febrero de 2023, que procesará por presunto cohecho a Lenin Moreno, su esposa Rocío Gonzáles y su hija Irina Moreno por el caso Sinohydro, antes conocido como Ina Papers.

La investigación de la FGE denotó una estructura de corrupción alrededor del proyecto hidroeléctrico Coca Codo Sinclair que se había desarrollado desde el 2009 al 2018

La institución solicitó a la Corte Nacional de Justicia fecha y hora para formular cargos por el presunto delito de cohecho en contra de 37 personas, incluidos algunos miembros de la familia de Moreno, como los hermanos del exmandatario, Guillermo y Edwin Moreno; y las dos cuñadas del expresidente.

Más implicados

En la lista también se incluye a Cai Rungo, exembajador chino en Ecuador, quien además se desempeñaba como gerente de Sinohydro, empresa que será investigada por las irregularidades detectadas en la construcción de la hidroeléctrica Coca Codo Sinclair.

El perjuicio al Estado asciende a USD 76 millones, que se habría entregado en coimas

 En la jornada de limpieza costera se recorrió un trayecto de 33 km y se recolectó 257 sacos de desechos, incluyendo 23.590 plásticos, material que predominó en las zonas marinas.

Guardaparques de Galápagos, del Ministerio del Ambiente, Agua y Transición Ecológica junto a voluntarios realizaron el primer viaje de limpieza costera a sitios remotos del archipiélago, donde se recuperó 2.6 toneladas de desechos de las islas Genovesa, Marchena y Pinta, con el fin de reducir el impacto que causan estos elementos en el ecosistema marino.
A pesar del difícil acceso a las zonas del perfil costero, el personal técnico y voluntarios se trasladaron a bordo de la embarcación pesquera "Yualka II" hacia seis sitios previamente identificados como de “alta concentración de desechos”, en estas tres islas. En un recorrido de 33 km se logró recolectar 257 sacos de desechos, incluyendo 23.590 plásticos, material que predominó en la limpieza.
Danny Rueda Córdova, director del Parque Nacional Galápagos, señaló que “el levantamiento de datos nos permite conocer la dinámica de llegada de la basura oceánica por las corrientes marinas. Con esta información, podemos establecer estrategias y planes de manejo destinados a proteger estos sitios sensibles”.
El trabajo que realizó el equipo implicó la clasificación, pesaje y registro de datos de la basura recolectada. Todo este material fue entregado al GAD Municipal de Santa Cruz para coordinar la adecuada gestión y disposición final de los mismos. Este año el programa se ejecuta de febrero a julio, con múltiples jornadas de limpieza en Galápagos y diez áreas marinas y costeras protegidas de Ecuador continental.
A través del Programa de Limpieza Costera, ejecutado por esta cartera de Estado, la Dirección del Parque Nacional Galápagos (PNG), Conservación Internacional Ecuador (CI-Ecuador), la Fundación Coca-Cola de Ecuador (FCCE) y la participación del sector pesquero artesanal de Galápagos se logró desarrollar esta actividad que ayuda a mantener los sistemas marinos en equilibrio y buena salud de las especies.
Puede ser una imagen de 2 personas y al aire libre

 

A un año del inicio de la guerra, nuestros colegas Anton Troianovski y Valerie Hopkins reportan que en la sociedad rusa ha permeado la mentalidad paranoica e imperialista de Vladimir Putin. Vale la pena leer su análisis, en el que citan, entre otras personas, a Sergei Chernyshov, director de una escuela en Siberia y crítico de la guerra. Chernyshov explica que el relato de la defensa de la patria ha sido muy digerible para gran parte de la población:

Al mismo tiempo, argumentó, la vida cotidiana ha cambiado poco para los rusos que no tienen a un familiar combatiente en Ucrania, lo que ha ocultado o atenuado los costos de la guerra. Funcionarios occidentales estiman que al menos 200.000 rusos han muerto o resultado heridos en Ucrania, un balance mucho más grave de lo que habían previsto los analistas cuando comenzó el enfrentamiento. Sin embargo, la economía ha sufrido mucho menos de lo anticipado, y las sanciones occidentales no han conseguido reducir drásticamente la calidad de vida de los rusos promedio, aunque muchas marcas occidentales se hayan marchado.

Ahora, tras 12 meses de combate, de avances y retrocesos, el conflicto parece estancado en una guerra de desgaste. Desde Ucrania, Andrew Kramer reporta que en la nueva ofensiva rusa en el este del país, Rusia apela “a una fuerza humana abrumadora, en gran parte compuesta por reclutas inexpertos y mal capacitados”, muchos de los cuales han muerto o fueron capturados en Ucrania. En su reportaje cita entrevistas con decenas de prisioneros de guerra, convictos en Rusia que se alistaron en la guerra con el fin de conmutar sus sentencias de prisión.

“Cuando llegué a esta guerra, pensé que valía la pena”, dijo uno de los prisioneros. “Por supuesto que no valió la pena”, comentó después.

Mientras tanto, Ucrania entrena a miles de soldados fuera de sus fronteras e insiste en su desesperado intento por conseguir más armas pesadas y municiones. Se calcula que en el último año, las filas de combatientes ucranianos han crecido de unos 260.000 al inicio de la invasión a casi un millón en la actualidad.

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Entre estos soldados está Yulia Bondarenko, una profesora que en febrero del año pasado tomó un rifle y cambió el aula por el campo de batalla. Nuestra colega, la fotógrafa Lynsey Addario ha estado en Ucrania en cinco ocasiones en los últimos 12 meses y ha retratado la transformación de la vida de Bondarenko, que, de cierto modo, encarna la resistencia ucraniana.

Yulia Bondarenko en febrero de 2022, esperando su traslado a un centro de destacamientoLynsey Addario para The New York Times

Bondarenko, dice la nota, no ha disparado su rifle en combate. Pero está lista si su pelotón lo requiere: “Ahora soy un soldado de infantería”, dijo.

 

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Por Elda Cantú

Senior News Editor, Latin America

El presidente Joe Biden hizo una visita sorpresa el lunes a Kiev, la capital de Ucrania. Ahí, con una corbata con los colores de la bandera ucraniana, el mandatario estadounidense fue fotografiado junto al presidente Volodímir Zelenski y anunció una ayuda militar adicional por 500 millones de dólares.

En un discurso, Biden refrendó el “compromiso inquebrantable” de Estados Unidos para repeler la invasión de Rusia a Ucrania, un conflicto que este viernes cumple un año.

Dimitar Dilkoff/Agence France-Presse — Getty Images

La visita, rodeada de secretismo, fue notificada al Kremlin horas antes de que Biden llegara en tren a territorio ucraniano. En Rusia, el viaje se presentó como una estrategia publicitaria: “Los estadounidenses se ven forzados a venir a la primera fila y posicionarse como que luchan esta guerra”, dijo un analista en la televisión.

 

Informe de Yale denuncia 

adoctrinamiento de menores 

ucranianos a manos de Rusia

febrero 14, 2023

Un dibujo con un corazón y una bandera ucraniana hecho por un niño refugiado que huyó de la guerra en Ucrania fue colocado en una pared del campamento de refugiados en el centro nacional de exposiciones MoldExpo en Chisinau, Moldavia, el 15 de marzo de 2022.

El reporte de la Universidad de Yale, en EEUU, da cuenta de la existencia de 43 campamentos a donde las fuerzas rusas han llevado a niños ucranianos de entre cuatro meses y 17 años de edad para adoctrinarlos.

Un informe de la Universidad de Yale ha dejado al descubierto que fuerzas del Kremlin están usando decenas de campamentos en territorio ruso y zonas ocupadas de Crimea para adoctrinar a miles de niños procedentes de Ucrania con el fin de prepararlos para la adopción.

“El gobierno federal de Rusia ha reubicado sistemáticamente al menos a 6.000 niños de Ucrania en una red de centros de reeducación y adopción en la Crimea ocupada por Rusia y en la Rusia continental”, reportó el martes el Laboratorio de Investigación Humanitaria (HRL, por sus siglas en inglés), de la Escuela de Salud Pública de Yale.

El informe, titulado 'Programa Sistemático de Rusia para la Reeducación y Adopción de Niños de Ucrania', fue publicado en el sitio digital del Observatorio de Conflictos, en la casa de Altos Estudios en el estado de Connecticut.

En unas 34 páginas acompañadas de gráficos y mapas que indican la ubicación, el informe recoge información sobre 6.000 menores ucranianos en edades comprendidas entre los cuatro meses y los 17 años.

El gobierno de la Federación de Rusia invadió Ucrania el 24 de febrero de 2022 alegando que realizaba “una operación militar especial”.

Desde el mismo inicio de la invasión, asegura el informe de Yale, comenzaron los traslados de menores, siendo los últimos informes de enero pasado, por lo que es muy probable que esa cifra haya aumentado.

Se trata, reporta el cuerpo investigativo, de por lo menos 43 instalaciones relacionadas entre sí, de ellas 41 eran campamentos de verano antes de la guerra. Ciudades del Mar Negro, la Crimea ocupada y las ciudades de Moscú, Kazán y Ekaterimburgo son parte del mapa regional de las ubicaciones.

“Yale HRL identificó dos instalaciones asociadas con la deportación de huérfanos: un hospital psiquiátrico y un centro familiar”, denuncia el informe.

Objetivos de los campamentos

El informe de Yale HRL señala al gobierno ruso por ser responsable de usar unos 32 campamentos “en esfuerzos sistemáticos de reeducación que exponen a los niños de Ucrania a situaciones académicas, culturales, patrióticas y políticas y/o de educación militar centradas en Rusia”.

Sin embargo, las instalaciones son anunciadas como "programas de integración", pero intentan integrar a los niños ucranianos a la visión del gobierno de Rusia por medio de la cultura y la historia.

Niños ucranianos de dos de los campamentos fueron colocados con familias de acogida en Rusia, y los investigadores creen que entre ellos había huérfanos a los que posteriormente reenviaron junto a familias de acogida en Rusia.

Testimonios recogidos acusan a Moscú por actuar “bajo coacción” para conseguir los consentimientos de los padres, irregularidades en la notarización e incluso las firmas anónimas de algunos agentes.

Otros padres se negaron de plano a firmar dichos consentimientos.

“Medvezhonok es uno de los campamentos más grandes identificados, y en un momento dado albergaba al menos a 300 niños de Ucrania. Los funcionarios dijeron originalmente a los padres de los niños que regresarían al final del verano, pero luego rescindieron la fecha de regreso”, destaca el informe.

El laboratorio asegura que “todos los niveles del gobierno de Rusia están involucrados” en la operación.

Docenas de altas figuras federales, de la región y autoridades locales estarían “directamente involucradas en la operación y justificación política del programa”.

Finalmente, aclara el informe, por lo menos 12 de los supuestos responsables no aparecen en las listas de sanciones de Estados Unidos o gobiernos europeos.

El gobierno ruso ha negado que ataque de forma intencional a la población civil, tal y como han denunciado organización pro derechos humanos, que responsabilizan al Kremlin de las ejecuciones extrajudiciales efectuadas e en las ciudades de Bucha e Irpín.

Moscú, en cambio ha culpado a las tropas ucranianas ante las evidencias de cuerpos encontrados con signos de tortura. En septiembre de 2022 un informe de Human Rights Watch estableció que las tropas rusas trasladaron por la fuerza a miles de ucranianos a Rusia, lo que es considerado como un crimen de guerra y posible crimen de lesa humanidad.

Reacción de Washington

Tras conocerse el informe el martes, el Departamento de Estado de Estados Unidos emitió una declaración de prensa cndenado el funcionamiento de tales instalaciones por parte de Rusia.

“El hecho de que se trate de transferencias y deportaciones de niños es inconcebible desde cualquier punto de vista. Rusia debe detener de inmediato las transferencias y deportaciones forzadas y devolver a los niños a sus familias o tutores legales”, señala el comunicado.

Estados Unidos se ha convertido en el principal aliado de Ucrania, junto a sus socios de la OTAN, desde el inicio del conflicto. Armas, municiones y equipamiento militar variado por miles de millones de dólares han sido liberados de la reserva militar del Pentágono desde la llegada del presidente Joe Biden a la Casa Blanca en enero de 2021.

“Estados Unidos apoyará a Ucrania y buscará la rendición de cuentas por los atroces abusos de Rusia durante el tiempo que sea necesario”, concluyó el comunicado condenatorio del Departamento de Estado.

Más tarde el martes, la enviada especial de EEUU para la Juventud Mundial, Abby Finkenauer, condenó el hecho por medio de un tuit y denunció que Moscú ha cortado los vínculos comunicativos entre los menores y sus familiares en Ucrania.

“La reubicación forzosa de los niños de Ucrania muestra la intención de Putin de robarle a Ucrania su propio futuro. Un nuevo informe de #ConflictObservatory describe una vasta red en funcionamiento para llevar a los niños a Rusia, a menudo cortando las comunicaciones con sus familiares en Ucrania”, señaló la embajadora asuntos de la Juventud.