viernes, 3 de junio de 2016

Análisis de datos, una competencia del periodista del siglo XXI

Análisis de datos, una competencia del periodista del siglo XXI
Hace tiempo que se habla del periodista de datos como uno de esos nuevos perfiles 2.0, pero en realidad es una disciplina antigua en la que los medios anglosajones nos llevan ventaja. Si visteis la película Spotlight -y, si no, os la recomiendo- lo que hizo el equipo del Boston Globe era periodismo de datos aunque no tenían las herramientas actuales. Periodismo de datos no sería más que otro método para obtener información. Lo que ocurre es que hoy en día el trabajo de equipos multidisciplinares en las redacciones, integrados por periodistas que manejan estadísticas, bases de datos, hojas de cálculo… en colaboración con programadores y diseñadores gráficos, y la investigación coordinada entre distintos medios permite hacer cosas realmente impactantes. Los papeles de Panamá están de actualidad, sin ir más lejos.
Creo que la mayoría de los periodistas pensamos que tenemos la profesión más bonita del mundo pero también estamos bastante acostumbrados a vivir heridos de muerte. Por eso fue una bocanada de aire fresco escuchar que estamos en un prometedor momento para el periodismo de datos y son pocos los medios que no piensan en él. Se dijo en las “IV Jornadas anuales sobre Periodismo de datos y datos abiertos” que Fundación Telefónica celebra en colaboración con la Open Knowledge Foundation España cada año, desde hace cuatro ya.
En el encuentro participaron destacados representantes de esta disciplina del otro lado del Atlántico: Washington Post, The Guardian y el peruano Ojo Público, cuyo lema es “Contamos las historias que otros no te quieren contar” y lo hacen a través de un equipo de análisis y visualización de datos. Ellos nos llevan una gran ventaja en este ámbito y, por eso, escuchar cómo se organizan, qué criterios siguen y ver el resultado de su trabajo fue de gran valor.
El poder está en los datos y saber interpretarlos y manejarlos será una habilidad cada vez más necesaria para el periodista.
De lo que contaron los ponentes y se dijo en la posterior mesa redonda me quedo con estas cinco claves:
 Pese a ser periodismo de datos, lo importante son las historias y las personas que están detrás. Reivindica el storytelling aunque se hace innovando, de otra manera. Las 5W priman sobre la tecnología; los periodistas de datos tienen que ser, ante todo, periodistas. Saber de código y estadística ayuda, pero no se trata de matemáticas, sino de detalles: “de descubrir noticias inesperadas en los números”, lo que implica un análisis rápido e inteligente de los datos.
– Para hacer periodismo de datos basta con que haya una persona apasionada en el tema, pero también es cierto que exige unos medios y sobre todo es importante tomarse tiempo para encontrar, depurar, contrastar esos datos y coger perspectiva. Por ello es fundamental optimizar recursos a la hora de trabajar yfomenta un periodismo colaborativo. En su núcleo está la idea de que compartir es clave, porque así se es más smart; por muy brillante que uno sea, juntos es posible conseguir mucho más. De esta forma, termina con el monopolio de investigación de los grandes medios.
-El periodismo de datos representa una vuelta a la investigación. De hecho, la unión entre periodismo de datos y periodismo de investigación es un fenómeno que veremos más allá de la fascinación por las herramientas. En su evolución, además, la unidad de periodismo de datos quedará desfasada como espacio diferenciado en las redacciones y se imbricará en ellas de forma transversal .
-¡Ojo! El dato debe estar en el origen de la historia, no verse como un simple complementoY atención porque el dato también puede estar manipulado en origen. Como con el resto de informaciones, hay que contrastar fuentes y el periodista no debe confiar únicamente en las bases de datos externas y/o oficiales, sino crear las suyas propias. En este sentido, se  puso de relieve el valor del open data y la transparencia en las Administraciones Públicas y las carencias que hay en España actualmente.
– Aunque la forma de visualizar los datos dependerá de la tipología de los mismos, deben primar la simplicidad y la claridad. Como regla general hay queacercar los datos al lector, “humanizarlos”. También hay que pensar en cómo los usuarios van a recibir esa historia. El diseño debe ser responsive.
Respecto a la situación en nuestro país, se dijo que el periodismo de datos está mucho más consolidado que hace tres años, cuando apenas existía, pero aún falta recorrido para afianzar procesos y acumular experiencia. Después de tramos en los que ha podido parecer que no se avanzaba, ahora el ritmo se acelera y, aunque el camino por recorrer aún es largo, se vislumbran posibilidades apasionantes. Seguro que el año que viene, en la próxima convocatoria, tendremos buenas noticias.
Imagen: jwyg
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Khalid al Falih, ministro saudita de Petróleo, habla con los reporteros antes del inicio de la reunión de la OPEP, el jueves. CreditRonald Zak/Associated Press
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VIENA — La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) decidió en una reunión este jueves que no hará cambios en sus niveles de producción de petróleo debido al reciente aumento de los precios y las señales de que el exceso de oferta mundial podría estar disminuyendo.
Sin embargo, parece que los mercados entendieron la noticia como una señal de que la OPEP, organización que agrupa a 13 naciones productoras de petróleo, es incapaz de coordinar sus políticas.
El precio del crudo West Texas Intermediate, un punto de referencia mundial, se redujo más de 1,6 por ciento por lo que se ubica en 48,23 dólares por barril. Recientemente, se había cotizado por encima de los 50 dólares.
El organismo eligió a Mohammed Barkindo, un funcionario petrolero de Nigeria, como su nuevo secretario general. Barkindo remplaza a Abdalla el Badri de Libia, que durante mucho tiempo ejerció esas funciones en calidad de interino.
“Elegimos un nuevo secretario general, eso es muy bueno”, comentó con sarcasmo Eulogio del Pino, el ministro de Petróleo y Minería de Venezuela. Este país ha sido uno de los miembros de la OPEP que más ha luchado por congelar o disminuir los niveles de producción para subir los precios.
Pero los analistas han dicho que fijar un techo de producción sería un recurso limitado para regular la oferta de la OPEP y fijar los precios del mercado, puesto que muchos de los mayores productores, entre ellos Arabia Saudita, ya bombean muy cerca de su capacidad máxima. Y a menos que los países se asignen cuotas de producción, los miembros tendrían pocos incentivos para alterar su número de barriles.
“Sin un sistema de cuotas no hay manera de evaluar la contribución de cada país al total”, dijo Bill Farren-Price, directivo de Petroleum Policy Intelligence, una firma de investigación de mercado con sede en Winchester, Inglaterra. El experto asevera que sin ese sistema la adopción de otras medidas “carece de sentido”.
La aparente indecisión de la OPEP hace que Arabia Saudita, líder de facto del grupo, trate de restaurar su antigua disciplina de mercado. Con Khalid al Falih, su nuevo ministro de Petróleo, los sauditas se presentaron en la reunión para tratar de mejorar sus relaciones con los demás miembros.
Falih llegó a Viena el lunes, mucho antes de que empezaran los preparativos de la reunión de la OPEP, y se reunió con funcionarios de otros países como Del Pino de Venezuela.
Parece que el ministro saudita ha tratado de calmar los temores de los miembros por los recientes comentarios del príncipe de la corona de Arabia Saudita, Mohamed bin Salmán, que dijo que su reino podría aumentar fácilmente la producción lo que incrementaría el exceso de crudo.
Para la audiencia global el objetivo de Falih es recuperar algo de la credibilidad de la OPEP. El grupo lució desordenado en la reunión de abril pasado en Doha, Catar, cuando no pudieron llegar a un acuerdo para congelar la producción con los principales productores fuera de la organización, entre ellos Rusia.
Ali al Naimi, el anterior ministro saudita, había apoyado esa estrategia. Pero sus jefes de Riad le impidieron seguir adelante porque Irán —miembro de la OPEP y rival geopolítico de los sauditas— se había negado a participar.
Es por esto que, a veces, pareciera que los sauditas se contradicen en sus objetivos. No lucen cómodos en su papel de “banco central” de los mercados petroleros como un organismo que equilibra la oferta y la demanda.
Pero la reciente subida de los precios del petróleo se ha visto afectada por su negativa a imponer una disciplina de mercado, esa actitud desplomó los precios del crudo por debajo de los 30 dólares por barril, en enero.
“Los sauditas están preparándose para un mundo donde los precios sufren grandes cambios”, dijo Robert McNally, exasesor de energía de la Casa Blanca y presidente de Rapidan Group, una firma de investigación de mercado con sede en Maryland. “Sin embargo, ellos quieren conservar algo de la estabilidad proporcionada por la OPEP”.
McNally dijo que esos dos objetivos eran “totalmente contradictorios” y que los ciclos de auge y caída suceden “cuando no hay un equilibrio de los mercados”.
Desde fines de 2014, los sauditas han adoptado —para consternación de otros miembros de la OPEP— una estrategia de dejar que los precios fluctúen según el mercado. Arabia Saudita tiene costos de producción bajos por lo que apuesta a que la caída de los precios del crudo afectaría a sus rivales con mayores costos, lo que incluye a los productores de petróleo de esquisto de Estados Unidos.
En un sentido esa estrategia ha funcionado. Las compañías petroleras han reducido o pospuesto inversiones de miles de millones de dólares en nuevos proyectos de petróleo y gas, y la producción estadounidense de petróleo de esquisto ha empezado a declinar.
“Ha tomado más tiempo y ha llegado a un precio inferior de lo que pensaban, pero está funcionando” dijo Jason Bordoff, exasesor de la Casa Blanca y director del Center on Global Energy Policy en la Universidad de Columbia.


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Chile ganó su primera Copa América en julio del año pasado tras derrotar a la Selección de Argentina en penaltis en Santiago, Chile. CreditLuis Hidalgo/Associated Press
La Copa América Centenario, que nació en medio de un escándalo y solo se salvó con la promesa de un mejor comportamiento (y la presencia de importantes selecciones de fútbol), empezará la noche de este viernes cuando el equipo de Estados Unidos se enfrente a Colombia en Santa Clara, California. Es la primera vez que el torneo sudamericano se juega fuera de la región, y se hace como una celebración de su cumpleaños número 100. Y aunque un puñado de grandes jugadores no estarán presentes por lesiones, aún hay mucho que ver y disfrutar, incluyendo cuatro de los ocho equipos que llegaron a cuartos de final en el último mundial.
Te presentamos lo que necesitas saber antes de que el torneo empiece.
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Christian Pulisic (17) juega en un partido amistoso contra Bolivia, podría tener más oportunidades de jugar en el torneo. CreditColin E. Braley/Associated Press

¿Quién está en el campo de juego?

La Copa América es el torneo continental de Sudamérica, y como este año celebra su centenario, se convierte en el campeonato internacional más antiguo del mundo. Siempre han jugado los diez miembros de la confederación sudamericana, la Conmebol: potencias como Brasil, Argentina, Uruguay, Colombia y Chile, así como las (relativamente) menos poderosas Paraguay, Ecuador, Perú, Bolivia y Venezuela. Desde 1993 el torneo empezó a invitar a equipos como México (invitado nueve veces), que ha terminado en segundo lugar dos veces, y Estados Unidos (en tres ocasiones) que terminó en cuarto lugar en 1995.
El torneo de este año tendrá 16 equipos. Además de los 10 de Sudamérica, los invitados serán Estados Unidos y México, así como cuatro países que ganaron su lugar a través de eliminatorias regionales: Costa Rica, Jamaica, Panamá y Haití.

¿Cómo funciona?

Esta es la primera vez que participan 16 equipos por lo que el torneo consta de cuatro grupos de cuatro equipos cada uno. Todos los equipos juegan tres partidos en la fase de grupos y los dos primeros lugares de cada grupo avanzan a cuartos de final. El partido inaugural del viernes —Estados Unidos contra Colombia— es el único partido de ese día. Brasil debuta el sábado (contra Ecuador), y luego México-Uruguay (el domingo) y Argentina-Chile (el lunes). La final es el 26 de junio en el Metlife Stadium en Nueva Jersey.
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La Asociación Argentina de Fútbol acaparó la atención de los periodistas el martes, un día antes de que la selección partiera a Estados Unidos para participar en la Copa América. CreditVictor R. Caivano/Associated Press

¿Mencionaste un escándalo?

El Departamento de Justicia de Estados Unidos estuvo cerca de suspender la Copa América Centenario antes de que el primer balón rodara. El torneo figuró prominentemente durante los arrestos de docenas de dirigentes y ejecutivos de televisión el año pasado, y a veces parecía que la Copa Centenario estaba pensada menos como un torneo de fútbol y más como una táctica de soborno de las empresas de televisión y mercadotecnia a los dirigentes de las confederaciones americanas. Estas acusaciones y varios contratos que subyacen al evento casi llevan a Estados Unidos a retirarse como sede, pero los contratos incómodos se rompieron y se hicieron promesas de que no habría juego sucio. Al final de cuentas, el torneo sobrevivió.
Aun así, la notoriedad y la sombra de los arrestos pesarán sobre la Copa, y la investigación en curso del Departamento de Justicia puede ocasionar algunas noches de insomnio a los dirigentes del fútbol. Trece de los 16 países han tenido a un miembro arrestado como parte del caso FIFA, y ahora hay algo de drama de último minuto: el martes la Asociación del Fútbol Argentino amenazó con retirarse en una disputa con el gobierno de su país sobre el control de la presidencia de la Asociación.
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Javier Hernández celebra tras marcar un gol para México este año. El Tri pasa por un bueno momento, pues ha ganado sus últimos 18 partidos, los últimos seis bajo su nuevo entrenador. CreditTony Gutierrez/Associated Press

¿Quiénes son los favoritos?

Argentina, con o sin Lionel Messi, tiene uno de los equipos más fuertes en la cancha. La Albiceleste también tiene hambre, pues no ha ganado un torneo importante desde 1993, cuando ganaron la Copa América. Chile ganó la Copa América el año pasado como país anfitrión, y últimamente ha estado tratando de recuperar su nivel tras de la salida abrupta de su aguerrido entrenador Jorge Sampaoli después de una disputa con la federación chilena. Desde entonces Chile ha perdido con Argentina (en las eliminatorias para el mundial) y con Jamaica (en un amistoso), dos resultados que presagian problemas.
Uruguay, con su respetado entrenador Óscar Tabárez y con talento en la delantera (Edinson Cavani) y en la defensa (Diego Godin) puede ser una apuesta más segura. Además, ha ganado 15 copas.
¿Brasil? Ni siquiera los brasileños saben qué esperar de un equipo que probablemente prefiere ganar su primer oro olímpico (único título que no tiene) en casa que la Copa América.
Estados Unidos es el equipo anfitrión y seguramente se beneficiará de la gran hinchada y de que sus jugadores de la MLS están a media temporada, no como los demás jugadores, quienes están agotados después de la larguísima temporada europea.
Pero una mejor elección dentro de CONCACAF puede ser México. Los mexicanos llevan 18 partidos sin perder y una racha de seis ganados y cero perdidos bajo el mando de Juan Carlos Osorio. El Tri puede tener más público que Estados Unidos en ciertos estadios. México jugó 14 juegos en Estados Unidos el año pasado (incluso más que Estados Unidos, que jugó de local en la Copa de Oro y aun así solo jugó 12 partidos), y este año ya ha jugado tres más. Además, México jugará la etapa de grupos en las ciudades de Glendale, Arizona; Pasadena, California; y Houston, donde tiene miles de fanáticos.
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Lionel Messi se lesionó en un partido amistoso el viernes pasado, pero Argentina todavía espera que pueda participar en la Copa América. CreditEitan Abramovich/Agence France-Presse — Getty Images

Espera un minuto, ¿dónde está…?

¿Neymar? Brasil lo dejó fuera de la convocatoria, pues prefiere usarlo para las Olimpiadas de Río de Janeiro.
¿Luis Suárez? Se lesionó el muslo en la final de la Copa del Rey que el Barcelona le ganó al Sevilla en mayo y, aunque trata de recuperarse pronto, es muy probable que no pueda jugar sino hasta la etapa de eliminación directa.
¿Jozy Altidore? El centro delantero estadounidense estará fuera de seis a ocho semanas con un problema en el muslo.
¿Keylor Navas? El portero de Costa Rica que ayudó al Real Madrid a ganar la Liga de Campeones el sábado pasado, fue remplazado por una lesión en el pie, la cual va y viene pero no afectó a su club este año.
¿Messi? Se lastimó la espalda y tuvo que ser sustituido en un partido de exhibición la semana pasada; a pesar de eso, Argentina aún espera tenerlo disponible.
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Chile contará con Alexis Sánchez, izquierda. La Roja jugó un partido amistoso contra Jamaica hace una semana. CreditMario Ruiz/European Pressphoto Agency

Y ahora… ¿quién podrá salvarnos?

Que no cunda el pánico. Chile traerá a Alexis Sánchez del Arsenal y a Arturo Vidal del Bayern Munich. Argentina puede sustituir a Messi con Ángel Di Maria, Sergio Agüero o Javier Pastore. México tiene a Javier Hernández, que viene de tener un gran año en Alemania. El brasileño Philippe Coutinho puede hacer cosas increíbles pero solo si logra alinear. El mediocampista Juan Cuadrado de Colombia a veces parece una gran estrella, y su compañero de equipo James Rodríguez no lo parece: lo es —siempre y cuando logre quitarse el óxido de dos años en la banca del Real Madrid—.
Y algunas lesiones pueden convertirse en un vaso medio lleno para fanáticos y entrenadores. Cuando Brasil anunció que Douglas Costa del Bayern Munich se perdería el torneo, se abrió la puerta para el regreso de Kaká a la selección (pero esta semana se confirmó que Kaká no jugaría, pues también está lesionado). Y en Estados Unidos, el resultado de la lesión de Altidore es que Jurgen Klinsmann tendrá que darle minutos a jugadores jóvenes como el centro delantero de la Bundesliga, Bobby Wood, y al joven Christian Pulisic del Borussia Dortmund.
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Dunga, el entrenador de la Selección de Brasil, está bajo mucha presión por lograr un buen desempeño con la Verdeamarela. CreditNatacha Pisarenko/Associated Press

Qué está diciendo la gente

“Argentina no ha levantado un trofeo importante de ningún tipo desde 1993, y creo que es importante detener esa racha”.
—Lionel Messi en Sports Illustrated cuando le preguntaron qué sería un éxito para su país.
“Esperamos que Brasil vuelva a ganar aquí”.
—Dunga, el entrenador de Brasil que ganó la Copa del Mundo en el Rose Bowl en 1994, pero puede perder su trabajo si fracasa en junio.
“Queremos quedar entre los cuatro semifinalistas. Este es nuestro objetivo”.
—El director técnico de Estados Unidos, Jurgen Klinsmann, quien calificó la Copa América Centenario como un torneo más difícil que la “diluida” Eurocopa.

El Factor X: los viajes

Estados Unidos es un país grande y, aunque el torneo tiene 10 ciudades sede, no se han agrupado a los equipos por regiones, por lo que la fatiga puede hacer mella en algunos jugadores. Esto quiere decir que las grandes estrellas que han pasado los últimos ocho meses recorriendo Europa y yendo y viniendo para partidos con su selección, ahora encaran miles de millas más en viajes dentro de Estados Unidos.
Los partidos de la primera ronda para Estados Unidos, por ejemplo, los llevarán de costa a costa en ocho días: el viernes en Santa Clara, California (contra Colombia), el martes en Chicago (contra Costa Rica) y el domingo en Filadelfia (contra Paraguay).
El calendario para Brasil es igual de malo: del Rose Bowl en Pasadena al Citrus Bowl en Orlando, Florida, y después al Gillette Stadium en Foxborough, Massachusets. Pero Uruguay probablemente tiene el peor calendario de todos: de Phoenix a Filadelfia y luego de regreso a San Francisco en una semana. Si Uruguay termina en el segundo lugar de su grupo, como se espera que lo haga detrás de México, entonces jugará los cuartos de final en Boston.
“Viajar exige mucha energía”, dijo el delantero de Los Angeles Galaxy, Gyasi Zardes, quien seguramente será titular para Estados Unidos. “Y lo sé, porque juego en la MLS. A veces cuando viajas a Nueva York para un partido es difícil, porque tienes que pelear contra el cambio de horario y tu cuerpo debe aclimatarse. Es muy difícil”.
En contraste, México, no tendrá que cruzar el río Misisipi en la ronda de grupos. Sus primeros juegos serán en Phoenix, Los Ángeles y Houston.
“Quedarse en la costa oeste definitivamente sería un factor positivo”, dijo Zardes. “Viajar por distintas zonas horarias, como nos toca a nosotros, va a ser un desafío”.