lunes, 2 de noviembre de 2026

 

Dia de Difuntos

 Juan Pablo Serrano Neira

La relación de los seres humanos con la muerte, se pierde en la noche de los tiempos, en todas las tradiciones, en los distintos momentos de la historia, se encuentra evocada en tanto signo, experiencia,  y símbolo, la muerte siempre ha traído transformación a la existencia humana; posee un exterior evidente ligado al cadáver,  a la culminación de un proceso, o al universo de lo  tangible, y en oposición, un interior oculto,  inmenso, que poco se divisa, vinculado al mundo de los sentimientos, a la estructura psicológica de los deudos o los dolientes.

1  (Instalación Nelly Peña)

La etapa civilizatoria presente,  es la primera que como humanidad,  altera los ciclos que en la historia han tenido visión y relación con la muerte; siempre hubo un tiempo de quietud, el golpe era tan fuerte que los seres humanos  se volvían sobre si mismos, tomaban distancia de su entorno, las excepciones confirman la constante milenaria a  exigencias de  continuar la vida, sin tiempo para el dolor y el duelo, en períodos como :  Fenómenos naturales, epidemias, migraciones o  guerras, pero la constante era que la muerte llevaba a un tiempo de quietud , silencio que favorecía la introspección, lo externo se calmaba, vivificando el interior.

En observación de místicos, pensadores y filósofos a partir del siglo XIX y subsiguientes, hay un afianzamiento, suscitado por lo descrito y que nos lleva a lo que se ha denominado: 

“La muerte de lo sagrado”

“La secularización de la sociedad “

“La muerte de Dios “,

“La creación humana de nuevos Dioses “

¨La consolidación de la superioridad y arrogancia humana "

“La consagración de las máquinas y los sistemas como los nuevos oráculos “

" La desaparición de la capacidad humana del asombro"

“La muerte de la capacidad del Sentir “.

2  ( Entierro de Jibaro 1927 )
 

Un ciclo natural de calma

La muerte en la historia ha sido tomada como referencia, las organizaciones humanas, comunidades, familias, tenían en la muerte un elemento nuclear, paralizaba por un buen tiempo a los familiares íntimos, a un núcleo cercano y muchas veces   afectaba temporalmente a una colectividad. Era una especie de pausa, un silencio que conducía a la introspección en el camino de la vida, este proceso interior traía consigo modificaciones profundas. Existía una suerte de ciclo de temporalidad, fijaba los ritmos en la comunidad doliente, había una constatación cruda de la vulnerabilidad humana a los agentes naturales, de la intrascendencia humana, un retorno a la humildad, a la sencilles, una vuelta a lo auténtico; las dinámicas productivas y sociales, evidenciaban la magnitud del impacto, la conclusión de un ciclo era sentido en toda su crudeza, procesado y asimilado en el círculo más íntimo de deudos, la familia de dolientes. La Psique humana, recibía nuevos elementos que la alimentaban.

“La vida es sabia, nos ofrece muchas pequeñas muertes como preparación para la gran muerte, cada día morimos a algo, pero es tan profunda la hipnosis, que no nos damos cuenta “

El ser humano siempre ha tenido  tanatofobia, hoy seguimos eludiendo la muerte, pero a más de aquello , se está produciendo un fenómeno por vez primera en la historia, nuestra civilización está resignificando la mismísima muerte, la pulcritud que siempre tuvo, acto reverencial de absolutamente todas las culturas en la historia,  acto cumbre, del cual nadie puede escapar, siempre se la experimentó  en debilidad,  intimidad, discreción,  humildad, silencio;  las  tradiciones más antiguas han sostenido que la existencia es un proceso de aprendizaje, de preparación, una recurrencia de enmienda de errores hasta llegar al  momento definitivo , que es la hora de la muerte, la vida, jamás fue entendida, sin la existencia de la muerte, sin embargo en la etapa presente de globalización, el capital ha irrespetado hasta la mismísima muerte.

 

La Muerte y la productividad del capital

“Es terrible pensar que la vida debe ser una preparación para la muerte, como imposición , allí hay   un miedo atávico profundo, una estructura psíquica rígida, dolientes que arrastran como caudas una cadena de dolor, la vida es una oportunidad maravillosa para aprender a vivir, vivir en plenitud, en equilibrio, vivir sin miedo, experimentar y probar lo que generosamente la vida me ofrece cada día en mi mesa, ¡¡¡¡¡¡  la vida es un gran baile señores ¡¡¡¡¡  al cual todos estamos invitados, hay de aquellos que gastan su tiempo leyendo mecánicamente la biblia y no son capaces de haber aprendido a bailar…Maravillarnos de lo hermoso que nos es dado,  una flor,  un aguacero,  la resolana, deleitarme de un poema , de la basta   creación humana,  cultura y civilización;  observar también lo doloroso, lo denso, saber que todo absolutamente todo pasa, lo bueno y lo malo, son caras de una misma moneda, y ambos pasan, vivir en plenitud y en profundidad, vivir varias vidas en una sola, llegar al final y observar el sendero recorrido, poder decir con alegría, en el balance general…. he sido feliz, estar agradecido, cumplir con la vida, morir en paz “

Desde el siglo XVIII, con la primera revolución industrial, el desarrollo científico – técnico y su aplicación tangible no se ha detenido, acelerando cada vez más los tiempos productivos, sometiendo a los seres humanos a ritmos trepidantes, trasformando la sociedad en una maquina gigantesca, de la cual cada ser humano es un componente mecánico, cuya razón de ser no constituye su existencia propia sino la existencia de la sociedad en su conjunto cuan gigantesco sistema mecánico

La contemporaneidad termina por consolidar: el alejamiento casi total de los seres humanos de la naturaleza, y sus procesos, por ende, se ha robustecido una visión antropocéntrica, en donde todo existe a partir de lo humano, en contradicción a la humildad ante la naturaleza y las fuerzas superiores.

El presente posee   un desarrollo científico – técnico, que jamás en la historia se había alcanzado, la civilización industrial, el exponencial crecimiento de las ciudades; la producción ha permitido, la mayor oferta de bienes y servicios, en el campo económico – financiero la mayor generación de procesos especulativos que se tengan constancia, todos en inmanencia magnética nos llevan a la identificación y la exacerbación insaciable por el consumo y la posesión.

Millones de seres humanos, en un movimiento gigantesco de masas, auto identificadas, o hipnotizadas, consagradas de por  vida a este proceso, de : producción, especulación, consumo,  acumulación, riqueza, pobreza y exclusión,  cada vez más vertiginoso y trepidante,  humanidad entrelazada por vínculos de diverso tipo, estableciendo  una especie de  sistema global, gigantesco organismo mecánico, del cual todos los seres humanos somos parte  y que nadie puede escapar y que nos ha conducido como nunca antes a no tener conciencia del vínculo mecánico y del  olvido de la muerte.  

 3 (Charles Chaplin, Tiempos Modernos 1936  )

Ante la muerte,  hay dos mundos, el mundo exterior y el mundo interior; la contemporaneidad dinamiza el  exterior, y procura ignorar, silenciar o bloquear el interior; se dinamiza lo  externo al volverse objeto de interés del capital,  es impresionante observar cómo se ha expandido la oferta de servicios ligados  a estos fines, desde inversiones en cementerios en donde la plusvalía crece año a año, tanto más cuanto que el nicho adquirido esté ubicado en un sitio con muertos conocidos ( en analogía de la venta de indulgencias de la edad media), pólizas de vida, servicios de salud ( sustanciados en estudios de empresas de seguros, que reportan que gran parte de los fondos de ahorro y cesantía,  acumulado por una persona, es utilizado en el último tramo de su vida,  ante las angustias, aparejadas a la quiebra en la salud o la vejez ).

Se establecen nuevos patrones culturales y prácticas sociales, que penetran y se validan en la costumbre; así, la enfermedad y la muerte son vistas como oportunidad de negocios, en un proceso de libre mercado e innovación, se configuran relaciones mercantiles implacables. Se expanden los servicios de medicina curativa con altísimos costos, se disemina masivamente el uso de fármacos, tanto lo uno como lo otro, no con miras a encontrar la salud del doliente, sino como un acto económico fáctico.

La muerte hasta hace poco tenía una visión arcaica, en el sentido del término, evocado por Carl Gustav Jung, como antiguo, cargado de significado, trascendencia y valor, mantenido y alimentado como rito por las tradiciones, la muerte como el acto final de la vida, vinculado con lo sagrado, tránsito de respeto y reverencia, que se lo vivía en humildad, sin abalorio alguno, se aceptaba su crudeza, experimentación de un tajo brutal en la existencia de la vida familiar.

El moribundo y su familia, se preparaban para el final, en su casa, en su espacio íntimo, rodeado de los seres que le eran más cercanos, unidos en cuidado, afecto, oración y comunión; ritual privado de profundidad inconmensurable, despojamiento, aceptación; la muerte era un acto ceremonial, de implicancia enorme.

“Nada soy, Nada tengo, Nada me pertenece “,

“Señor, ten piedad de mí, pecador, en tus manos, encomiendo mi espíritu “

 

La antigua tradición conocía que, en concordancia al tránsito hacia la muerte del doliente, en sus familiares más cercanos se producía una apertura interior por el dolor y el sufrimiento, algo se expandía, una cáscara que recubre el interior se resquebrajaba en la dureza:  

“Por el tajo, ingresa la luz “,

“La muerte saca lo mejor y lo peor de los seres humanos”,

“El difunto deja en este mundo algo para que los deudos puedan crecer “

Estas frases se han conservado por centurias, es parte de la sabiduría popular.   Después del proceso del fallecimiento, sus deudos más cercanos procedían a la preparación del cadáver y su colocación en el ataúd , luego de lo cual,  abandonaba los espacios íntimos,  a continuación accedía a  los ámbitos  familiares,  luego   ingresaba al territorio de lo público, era expuesto a los dolientes por uno, dos y hasta por tres días, acompañado por todos los familiares, vecinos y comunidad, vestidos en reverencia de luto, en oleadas de acompañamiento; acto de recogimiento y meditación, pedagogía de la existencia, porque los velatorios eran factor convocante de toda la familia, del barrio, los amigos,  y de la comunidad.

 
 4 (Antonio Vega inmolado, muerto )

La ceremonia fúnebre, en donde se recordaba a todos , la condición de mortales, la vulnerabilidad, la in permanencia,  la pedagogía de escrituras o credos como forma de organización equilibrada de la vida, finalmente cargar el ataúd  y acompañar en procesión al cementerio transportándolo a pie, avanzando paso a paso, en profundo silencio; era conmovedor para todos, incluso para los que no estaban relacionados al acto,  terminaban vinculándose al cortejo fúnebre por  lo que este irradiaba; acompañado, casi siempre, por el tañer lento y ceremonioso de campanas;  por un momento en nuestra sociedad hasta hace pocas décadas, todo, se subordinaba y bajaba su ritmo, acompasándolo con aquel del  rito del cortejo fúnebre que atravesaba la urbe o el pequeño poblado.

 5  (Gonzalo Cordero Davila retrato fúnebre  )

La muerte era un tajo, una marca que lo cambiaba todo, de la cual los deudos, nunca salen intocados interiormente. Se producía un espacio en el tiempo en donde toda una comunidad sentía lo sucedido en proporción a su vinculación con el difunto.

La muerte de los seres queridos,  la introspección,  el silencio,  la calma, el recogimiento de la atención , permiten reacomodos interiores, que tienen esta como la única vía para   abrir interiormente al ser humano, " la costra dura que la vida otorga, se rompe ante el golpe de la muerte " ,  hay un proceso de maduración psicológica que solo puede venir aparejado de esta experiencia; la vertiginosidad de la vida contemporánea, la exacerbación de la producción y el consumo, la necesidad insaciable de conglomerados sociales y ruido,   llevan a impedir el sentir,  hoy se busca acercarse a un moribundo o a un difundo  de la forma más ligera, “ Ligth “ , epidérmica, por ende las impresiones que se reciben son directamente proporcionales a la profundidad del proceso, y si a eso sumamos la deshumanización por el uso excesivo de tecnología y pantallas lumínicas, el consumo insaciable, la insensibilidad social, la normalización de la violencia y la disrupción, estamos en medio de graves alteraciones.

 6 ( Entierro de Julio María Matovelle )
 
 

La anormalidad en que vivimos, la anormalidad en que morimos

“Ante la muerte, nada tienen que hacer: el Medico, el Cura o el Psicólogo, la corrompen en su pureza “

 

El Sacerdote y el final de la vida

“¿Recemos porque nuestro señor Jesucristo, y sus apóstoles reciban en el paraíso, a nuestro querido hermano Juan, que luego de una larga vida hoy se encuentra cerca del altísimo, mi querido hermano quiere usted volver a cumplir con sus sacramentos que le acompañaron hasta la temprana adultes y reconocer a Jesucristo como el único Dios verdadero y a su iglesia aquí en la tierra como su guía y conductora, como la única protectora contra la vulnerabilidad humana y el pecado? …..Padre no he sido creyente toda mi vida…… ¿Está mi querido hermano seguro? …si padre estoy seguro, no soy creyente, no he hecho mal a nadie en esta vida, estoy en paz, muero en paz¡¡¡¡”

Uno de los problemas medulares de la religión, ha sido mantener viva entre los seres humanos, conciencia de su finitud, y su subordinación a fuerzas superiores, a llevar una vida en orden y equilibrio, regentada por preceptos, credo y doctrina. La relación con la muerte, desde siempre fue el centro de su razón de ser, ¿La iglesia o las iglesias, en la contemporaneidad cumplen con este papel?

Es interesante analizar que durante centurias el cristianismo tenía en la extremaunción el sacramento de importancia superior, el sacerdote se preparaba en oración y silencio y acudía luego a administrar los santos oleos, aceites a colocarse en partes específicas del cuerpo, del agonizante, para asistirle en la muerte y su tránsito al más allá.  

En la contemporaneidad no solo el capital a cosificado la muerte, minimizado el tiempo del sufrimiento y eliminado la posibilidad del sentimiento, sino desde hace algunos décadas la Iglesia desaparece la extremaunción y la sustituye por la unción de los enfermos, dejando de ser un sacramento a administrarse exclusivamente antes de la muerte, pasa a ser considerado auxilio espiritual para cualquier persona doliente, que deba enfrentar una situación de vulnerabilidad de salud, lo cual vacía completamente la profundidad e implicancia del rito antiguo. Surge una voluntad de distanciarse de la muerte, de ocultarla, o por lo menos una benevolente actitud de evadir el dramatismo del final de la vida. En el léxico de partida de cartas, el ser humano tiene derecho a que se le otorgue varias partidas de naipes.

Hay sacerdotes que conservan la profundidad trascendencia del rito y más allá del mismo, acompañan al moribundo, sabedores del límite de su presencia. 

Los médicos y el final de la vida

“La situación de tu padre es irreversible, tiene un problema del cual nadie puede escapar, la vejez, todos sus signos están alterados, el páncreas, el hígado, hay una neumonía en proceso, él está al final, los médicos en la clínica, van intentar que permanezca aquí, a sabiendas que no hay nada que hacer, lo mejor que puedes hacer es preparar su cama  y llevarle a tu padre a casa, que tenga una buena muerte, en su cama, rodeado de sus seres queridos,  en paz “

La contemporaneidad,  interrumpe esta condición histórica en vigencia por miles de años, y la modifica en lo profundo; la muerte no es aceptada como un proceso natural, se venera la vida pero a partir de  ocultar la muerte, los médicos  están llamados por su formación y por el juramento hipocrático afrontar la enfermedad y a velar por la salud de sus pacientes,  lo anterior no contempla, que algunos profesionales poco éticos, amparados en esta premisa y constatando la vulnerabilidad : medica del paciente,  o psicológica de sus familiares, someten a tratamientos diversos, en gran medida con fuertes erogaciones económicas, buscando  prolongar la vida a pesar que el estado de salud del doliente es irreversible.

Hay médicos que conservan la profundidad y trascendencia de su profesión, la fuerza ética de sus principios, sabedores de la medicina bien empleada, de la compañía justa, conocen la medicina que acompaña una buena muerte, manejan cuidados paliativos, conservan el respeto por la vida y son respetuosos de los límites. 

Sin desmedro de lo anterior , para varios , la  salud y la profesión médica se convierte en posibilidad de acumulación económica , causa de cálculo monetario  oscuro,  extraer el dinero que posee el enfermo o sus familiares;  muestra palpable es como en una  época tan crítica como la presente,  no sobran quejas, de la economía de los hogares y el sistema de salud público, llama la atención como  varias  casas de salud privadas no dejan de expandirse con proyectos arquitectónicos imponentes, y que profesionales de la salud, ostenten   vidas tan opulentas; esta alteración profunda en la sociedad , es sumamente grave, marcadamente insana,  no dista  más de medio siglo de haberse establecido, nunca antes en la historia, el doliente no solo debía indagar la experticia del sanador sino su honorabilidad.

“La situación de la señora es muy grave, según los exámenes ella ha tenido infarto cerebral, tiene 90 años, eso lo complica absolutamente todo, ella necesita con urgencia ingresar a cuidados intensivos, la señora llegó , en ambulancia por emergencia, pero nuestra clínica no tiene convenio con el Seguro Social, no estamos obligados a atenderla, ustedes deben resolver, o le llevan a casa o autorizan el ingreso a cuidados intensivos, el gasto por día puede ir a partir de los 2500, la permanencia va a ser de varias semanas “

Numerosos profesionales procuran que sus pacientes acudan a clínicas y hospitales y que el final les encuentre en estos espacios, ya que, según una visión de la medicina, “hasta que no llegue el final, siempre hay que hacer algo “. Hay un modelo cultural establecido, solo así se entiende que existan enfermos que procuran protección a su vulnerabilidad en dichos espacios.  

La muerte llega en clínicas y hospitales, contrariando lo que ha sido la historia milenaria en la cual los seres humanos morían en su cama, por lo general el tránsito se da rodeado de enfermeras, médicos , equipos diversos de asistencia y con suerte uno que otro ser querido;  en muchos casos, en los momentos críticos previos al    fallecimiento, los pocos familiares , son obligados a abandonar el sitio, toman el control total  los médicos y enfermeras interviniendo en procura de   reanimar al moribundo;  la intimidad de la muerte con los seres queridos se ha violentado de una manera brutal, no hay espacios conocidos, tampoco hay tiempos de oración y silencios.

“Y es tanta su majestad

Aunque son sus duelos hartos

Que con haberle hecho cuartos

No pierde su autoridad

Porque pues da calidad

Al Noble y al pordiosero

Poderoso Caballero es Don Dinero “ 7

 

 Las empresas de servicios funerarios y exequiales

“Time is Money “

El capitalismo cosifico la muerte, el libre mercado impulsó las más diversas inventivas para hacer dinero, la tradición y la ética son un lastre para la expansión económica.

Luego del momento supremo de la muerte, seguía una profunda fase de congoja, hasta hace poco tiempo eran los seres más cercanos los que preparaban el cuerpo que era:  lavado, amortajado, vestido, colocado en el cofre funerario, y expuesto en su lecho de muerte  a los más cercanos e íntimos, se prendían velas franqueando el féretro, acompañaban figuras religiosas y sagradas, un ambiente de oración , respeto e introspección profunda lo inundaba todo, el círculo más íntimo acompañaba al difunto, así permanecía varias horas, hasta que el espacio de velación de los íntimos concluía y cedía paso a la velación de la familia ampliada. La casa del difunto era signada con una serie de ornamentos, la familia, el barrio y la parroquia se enteraban, la casa del finado convocaba al acompañamiento, la familia y la comunidad construían vínculos, la contemporaneidad cambio en pocas décadas un rito que tuvo vigencia por milenios.

Hoy a poco de producido el fallecimiento, la empresa exequial previamente contratada, exige la entrega del cadáver, considerándolo materia prima en proceso, a partir de este momento la compañía referida toma el control total de los restos fúnebres del extinto, determina los procesos, tiempos y establece nuevas costumbres. El rito inicia retirando el cadáver del sitio del fallecimiento, porque en la contemporaneidad, los muertos estorban, por ende, la empresa, ofrece un servicio innovador, liberar pesos ante la muerte. Previo a la velación se establece, el destino del cuerpo inerte, las opciones son:  cremación (servicio de moda con un toque Chik) o entierro, en caso de ser esta última opción, es menester determinar el tiempo de velación y exposición, porque la sala de velación no puede tener tiempos económicos muertos.



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Se ofrecen variados y exclusivos servicios surgen especializaciones como tanatología: forense, clínica y hospitalaria, surgen oferta de servicios en:  estética del difunto, organización de eventos del duelo, asesoramiento de Outfit para el difunto y los familiares, comunicación y redes sociales para velorios y duelos. Servicios innovadores como recreación del ambiente valorados por el difunto, incluida serenata con música del recuerdo, baladas, boleros, cumbias, o ballenatos teniendo al ataúd en medio del evento musical, o el servicio de cargadores de ataúdes que bailan salsa o la música amada por el fallecido. Se han multiplicado también los esfuerzos de biotecnología e ingeniería genética, procedimientos diversos de conservación de material genético; nuevos productos que se comienzan a ofertar en el mercado con diseñadores digitales, mediante Inteligencia artificial se crean, hologramas o creaciones digitales en donde, cobra vida digital el difunto.

Terminemos con el drama

¿Dicen que …La muerte será como ha sido la vida …el pillo y el malvado sufrirán … el hombre justo tendrá una buena muerte? No estoy tan seguro, la vida y la muerte tienen sus misterios, hace muchos años alguien muy especial me dijo… nunca vuelvas a robar, porque aquí mismo te serán cobradas tus deudas y agradece que tu pagues, porque si no pagaran tus hijos…creo que la vida es un   Ajedrez, la partida empieza moviendo la primera pieza y termina cuando nos dan jaque mate, el ajedrez no es el jaque mate, el ajedrez es movimiento a movimiento, es toda la partida.”

El final de la vida, la agonía , la muerte , la preparación del cadáver, la velación de los restos fúnebres,  en toda la historia ha sido un acto de recogimiento profundo, tránsito de la vida a la muerte, todo este proceso cumplía un propósito, trasformador, porque ningún ser humano permanece inmutable ante la magnificencia de la muerte, el cuerpo inerte era la cabal representación de la vulnerabilidad, de la nadiedad, era constatación de la finitud de la vida, del destino inobjetable, era pedagogía y enseñanza,  la velación tenía un propósito dual, el tránsito hacia el más allá, y la introspección de los que permanecían en la tierra,  , el sufrimiento cumple un propósito que es brindar apertura a las capas Psicológicas más duras y herméticas , lo mecánico y mental ceden paso a la levedad del sentimiento, surge la posibilidad de transformación;  sin dolor , no hay posibilidad de apertura alguna y por ende de transformación.

Mientras menos disruptivo sea el proceso, mientras menos alteraciones cause:  la vejez, enfermedad, agonía, muerte, velación y entierro a los dolientes cercanos, a los familiares y amigos, a la comunidad; mientras menos tiempo, se interrumpa la productividad de los involucrados, será mejor para la vertiginosa dinámica de la sociedad, pues todo esto es atentatorios a las urgencias del gigantesco sistema de producción global en tanto organismo mecánico.

A la sociedad contemporánea, le apestan los muertos, porque contradicen la dinámica del capital y la productividad, la vertiginosidad de sus procesos no tolera la muerte, tampoco el luto y el acompañamiento, porque esto disminuye la productividad, y por ende es un problema para el capital. 

No se  admite una apertura interior al dolor desgarrador de la pérdida, la muerte ha dejado de ser , para la gran mayoría de seres humanos, una posibilidad de crecimiento interior, por la disrupción que provoca a la estructura humana, por la oportunidad de la pausa y la reflexión, por la genuina posibilidad que el sentimiento aflore hacia una  apertura interior; esto no es tolerable, atenta a las dinámicas de la productividad, a eso se debe que a la muerte debe experimentársela como algo  epidérmico,  intrascendente en la gigantesca dinámica de la vida.


Y…después de una vida bella


“¿Usted tiene 98 años y acaba de volver de un viaje maravilloso a la China…que le falta por hacer en esta vida?

…Nada me falta por hacer, he hecho todo...

...He querido y me han querido...

...Mi tesoro es mi mujer...

.....He sido profundamente feliz, y creo que estoy listo …

¿Para qué cree usted que está listo?

…Estoy listo para morir¡¡¡¡¡

Solo pediría que no sea con mucho dolor¡¡¡¡¡

¿Usted está en paz?

......Estoy en profunda Paz


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