domingo, 30 de noviembre de 2025

 La Data

#Tendencia El abogado Ochoa, defensor de la corrupción con un extenso prontuario, logró que Palacios sea reintegrada en la asamblea.
El abogado Caupolicán Ochoa, que fue Procurador Jurídico de Correa y figura de un extenso prontuario, vuelve a ser noticia. Este defensor de la corrupción, tildado de ser el tentáculo cercano en casos emblemáticos como el Caso Sobornos, ha comparecido ante la justicia.
​Su historial es un manual de defensa de la podredumbre: desde el delincuente Jorge Glas hasta el exasesor de Moreno, Santiago Cuesta. Ochoa es el hilo que conecta a los prófugos y sus operadores.
Ahora defiende a la ficha del correísmo Mónica Palacios que ahora se reintegra a la Asamblea luego de ser sancionada con 90 días por el CAL.
¿Caupolicán compró la justicia a través de la Corte Constitucional?
Su presencia solo confirma el pacto de impunidad.
@ladataec 👈


 Lizardo Suarez

MENSAJE PARA LA ASAMBLEÍSTA MÓNICA PALACIOS
Asambleísta Mónica Palacios, ya es hora de que deje el espectáculo. El Ecuador necesita seriedad, no shows importados ni actuaciones de libreto.
Todos sabemos que usted se formó como actriz en los Estados Unidos, y cada intervención suya lo confirma: mucho drama, poca responsabilidad, cero contenido.
Usted no representa a nadie.
No llegó por mérito ni por trabajo real; llegó por palanqueo, por obediencia, por cumplir órdenes del mismo proyecto político que destruyó instituciones, persiguió a quienes pensaban diferente y convirtió la Asamblea en un escenario de propaganda.
Venir de la nada no es pecado. El problema es llegar sin principios, sin formación cívica, sin compromiso con el país. Y lamentablemente, su conducta lo demuestra: usted no legisla, usted ejecuta instrucciones. No debate, repite líneas. No piensa en el Ecuador, piensa en su jefe político.
Los cargos que ha recibido —y ahora la curul que ocupa— no son reconocimiento a su capacidad, sino premio a su servilismo.
Y eso, Asambleísta, el país lo ve, lo entiende y lo rechaza.
El Ecuador exige representantes con carácter, ideas y ética, no mensajeros disfrazados de autoridad.
Lizardo Suárez
Santo Domingo de los Tsáchilas