LA DESHONRA A LA SANTA ANA.
"La política es la única profesión en la que se puede mentir, engañar y robar".
Por Jaime Cedillo F.
La Santa Ana de los Cuatro Ríos de Cuenca, llega a su aniversario 469 de Fundación Española, con la deshonra de tener un alcalde con 18 indicios de responsabilidad penal, detectado por la Contraloría General del Estado, luego de rigurosas auditorías efectuadas con seriedad y profesionalismo; indicios que ya se encuentran en la Fiscalía General del Estado, donde se indaga recabando las pruebas, convocando a los responsables directos e indirectos de las anomalías que se han venido cometiendo y se siguen incurriendo por un manejo doloso de fondos públicos, mediante contratos direccionados al margen de la ley, y toda una cadena de interminables abusos, como repartir sueldos dorados a su círculo íntimo, tengan o no méritos académicos, experiencia profesional, con tal que le endiosen y le adulen en las redes sociales.
Al final, como él mismo lo ha expresado descaradamente: A mí equipo nadie le toca, yo nombro al que me da la gana y la regalada gana, porque se cree el mandamás y el más bacán de la gallada...
Pero la Fiscalía no sólo investiga estos procesos, sino que le acusa al burgomaestre Cristian Zamora Matute, de presunto enriquecimiento ilícito, que significa nada más y nada menos que ha incrementado sospechosamente su patrimonio, tanto en bienes materiales como en dinero; a lo que el cuestionado Zamora, ha respondido, a su estilo, con ofensas y amenazas a los entes de control, argumentando que ese aumento se debe a préstamos que se hacen entre familiares consanguíneos y políticos; y, de la venta de un próspero y lucrativo negocio de tortillas que administra su esposa, y es a ella a la que le deben pedir cuentas no a mí, ha dicho, el violento administrador de la ciudad patrimonial, que dicho sea de paso, patrimonio que cultural edificado en el centro histórico, que está siendo destruído con la complicidad de la Dirección de Áreas Históricas y Patrimoniales. Quién autorizó la destrucción de las casas patrimoniales en la calle Bolívar y la de la calle Juan Jaramillo. Nadie responde. A cambio de qué permitieron la demolición de los inmuebles. Por qué no dan la cara, por qué se esconden tras los escritorios cuando les piden cuentas.
Volviendo al tema de las acusaciones al alcalde y a su paupérrima administración, la Fiscalía realizó un operativo, allanando dos viviendas de Zamora y el mismo despacho, dentro del proceso legal, La policía especializada se llevó equipos y documentos, y en los próximos días se conocerán los resultados. Las glosas y las acusaciones de enriquecimiento ilícito no se desvanecen con gritos destemplados.
Zamora ha creído que lanzando intimidaciones a las instituciones de control, va a impedir que cumplan con su trabajo. "Ya van a ver lo que les hago a estas gallinas cluecas", decía, el que se cree "todopoderoso". Nadie se ha salvado de su avalancha de improperios, lanzados en cada intervención pública, desde los micrófonos pautados, y al frente de las sesiones del Concejo Cantonal, en donde un coro de ediles agachan la cabeza a cambio de prebendas y viajes de placer; porque ser ciegos, sordos y mudos, tiene un costo, no es gratis. Este triste papel lo desempeñan a la perfección 13 de los 15 concejales, porque dos mujeres de este grupo, han sido víctimas de la lengua viperina de Zamora, por no callar, por denunciar, por cumplir con la obligación de fiscalizar. En un lapsus brutus, derramó unas cuántas lágrimas de cocodrilo arrepentido. Pido perdón a las mujeres por mis exabrutos; perdón que duró un soplo.
No hay plazo que no se cumpla, ni deuda que no se pague. Estamos seguros que la justicia brillará por lo más alto, castigando a los autores y cómplices de los delitos cometidos, para sentar un precedente histórico, para que nunca más se atrevan a ofender de palabra y obra a nuestra ilustre e hidalga Cuenca de los Andes. He dicho.
El Observador