viernes, 2 de enero de 2026

 Cuando la Libertad de Expresión, triunfó sobre la prepotencia de un abogado que se creía dueño de la justicia, con el vil cuento de que era abogado del prófugo de la justicia y traidor a la patria. Con una serie de cerdosas mentiras pretendió que me condenen para satisfacer la venganza por haberme atrevido a denunciar con santo y seña, una serie de abusos en el desempeño de sus actividades como "docente" universitario y abogado en libre ejercicio. Salió de la sala de la Corte de Justicia como entró, con el rabo entre las piernas, porque la verdad le dio una lección que jamás olvidará: la libertad de expresión, ni se compra, ni se vende, si se transa.

El Observador


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