miércoles, 2 de abril de 2025

 EL OBSERVADOR

Puede ser un dibujo de barco y texto que dice "La fórmula perfecta para el fracaso 풀신드 TITANIC"

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Puede ser una ilustración de ‎una o varias personas y ‎texto que dice "‎ELdaTo EL dato ¡DESDOLARIZACIÓN! RT لان Mi CAMPAÑA? BETO CARICATURAS COINCIDENCIAS IDEOLÓGICAS DE DOS VIEJOS CAMARADAS‎"‎‎


 

 LLUEVA, TRUENE O RELAMPAGUEE

Por Jaime Cedillo F.
Si saben quién dijo esto. Sí, el mismo hablador de siempre. A propósito del torrencial aguacero que cayó ayer sobre la ciudad patrimonial, provocando serios daños en propiedades privadas, espacios públicos, como calles, avenidas, parques, caída de árboles, inundaciones. Los cuerpos de socorro tuvieron que multiplicarse para poder atender las llamadas de emergencia, de auxilio de la gente que hacía desde distintos sectores.
El centenario colegio Benigno Malo, que educa a miles de estudiantes, en medio del deplorable estado en que se encuentra la edificación, sufrió las consecuencias del fenómeno natural. La foto de archivo lo dice todo. Los alumnos tuvieron que ser evacuados del destartalado edificio para proteger sus vidas, al igual que de profesores, y personal administrativo.
El que pregona que es de palabra, y que su palabra se cumple: llueve, truene a relampaguee, el mitómano compulsivo (que miente de forma obsesiva y sistemática); en el gobierno anterior, montó un show barato, con la presencia de la ministra de educación de entonces (una señora de nombre María Brown), ambos; alcalde Zamora y secretaria de estado, engañaron a la ciudadanía con una acta-compromiso para restaurar el edificio patrimonial del emblemático colegio Benigno Malo, que se cae a pedazos, que es un atentado a la seguridad de educandos y educadores, la joya patrimonial, no ha recibido, desde aquel montaje cínico y descarado, ni siquiera una mano de gato enfermo.
En dónde reposará la "tristemente célebre" acta-compromiso por 9 millones de dólares, para la restauración del plantel, miti-miti, seguramente estará refundido en algún cajón de mala muerte de la burocracia "Kafkiana" municipal. Ya saldrá con la desfachatez de siempre, justificando lo injustificable, argumentando sin argumentos, mintiendo como es su insana costumbre; mientras prepara un nuevo derroche en conciertos y tarimas con el pretexto de las fiestas de fundación de la Cuenca engañada y pisoteada. Y, los suertudos se frotan nuevamente las manos, en este abril de aguas mil.
"La política no tiene relación con la moral, la política es el arte de engañar"
El Observador
Puede ser una imagen de 3 personas y monumento

 

Puede ser un dibujo de ‎anfibio y ‎texto que dice "‎DESTREZA ORAL İMAJ iMAJADEROOO! KLEBER ¡PENDEJOOO! ไ่ค ¿A QUÉ SE DEBE τυ ELOCUENCIA AL HABLAR? A UNA MAESTRIA DE ORATORIA EN EL MADAME LIZETH I1 معنی‎"‎‎
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 EL JUEGO POLÍTICO COMO POLÍTICA PÚBLICA:

“Tu me dices yo te digo, y los demás que se convenzan que la Institución nos interesa”.
Estas maniobras políticas han dejado un Ecuador 🇪🇨sin aire que respirar: ni quienes han representado y representa al Ministerio de Cultura y Patrimonio ni el presidente de Casa de la Cultura Ecuatoriana Fernando Cerón junto con su gran “director” de la Casa de la Cultura del Azuay, Martin Sánchez Paredes han respondido laboralmente a sus competencias, atribuciones y obligaciones, pero nunca se les ha escuchado de que su sueldito estatal no les llega.
El Ecuador 🇪🇨 es muy permisivo… lo destrozan y les pagan como autoridades para ello, no muy lejos ni olvidado está el hecho de la botada de paredes del edificio patrimonial de la Casa de la Cultura del Azuay en manos de su director, y ¿quien ha movido un dedo emitiendo las sanciones correspondientes?, NADIE.
El Ministerio de Cultura y Patrimonio ha permitido que los referidos presidente y director hagan de la Institución lo que han querido en sus visibles acciones y omisiones, al igual que este Ministerio se ha hecho de la vista gorda omitiendo hacerse presente y ejercer su rectoría sobre la Casa de la Cultura.
Cada quien lleva sobre sus hombros la responsabilidad del DESPROPÓSITO desinstitucional al que obedecen.
Quiénes todavía fingen y fungen de autoridades de la Casa de la Ecuatoriana y del Núcleo del Azuay les queda únicamente TRES MESES 👏👏👏 para dejar sus cargos, mientras tanto dejan una CASA devastada, muy venida a menos, casi desaparecida como Institución de Cultura, y solo nos queda la esperanza de mejores días con nuevas autoridades que si le quieran al Ecuador 🇪🇨 y su CULTURA.
Ceci Ortega

 QUE PASA CON EL TRANVÍA DE CUENCA

INCIA LA CONSTRUCCIÓN DE LA OBRA: 12 DE DICIEMBRE DEL 2013
• FECHA DE CULMINACIÓN DE LAS OBRAS: 2AÑOS SEGÚN EL ALCALDE GRANDA
• FECHA DE CULMINACIÓN DE LOS TRABAJOS: 2019 ( SEIS AÑOS DE CONSTRUCCIÓN)
• FECHA DE OPERACIÓN DEL TRANVÍA: 20 DE SEPTIEMBRE DEL 2020 ( UN AÑO SIN FUNCIONAR)
• COSTO INCIAL DE LA OBRA: 232 MILLONES DE DOLARES
• COSTO FINAL DE LA OBRA: 295 MILLONES DE DOLARES
• NUMERO DE PASAJES ESTIMADOS AL DIA: 120.000
• NUMERO DE PASAJES AL DIA EN LA ACTUALIDAD: ENTRE 25 MIL A 28 MIL PASAJES DE LUNES A VIERNES; FINES DE SEMANA ESTE NUMERO ES DE 10 A 15 MIL PASAJES.
• DEFICIT ANUAL PROEMDIO: 4 MILLONES DE DOLARES.
• VALOR TÉCNICA DE LA TARIFA: 0.82 DÓLAR;
• VALOR DE LA TARIFA POLITICA: 0.30 DÓLAR
• PERSONAS AFECTADAS POR LA CONSTRUCCIÓN DEL TRANVÍA: SE ESTIMA UNA DOS MIL FAMILIAS
• PÉRDIDAS ECOÓMICAS A LOS AFECTADOS POR EL TRAVÍA: SUPERAN LOS 25 MILLONES DE DOLARES
• COSTOS DE LAS DEMANDAS REALIZADAS POR RECINDIR EL CONTRATO: SUPERAN LOS 35 MILLONES.
• PAGO DEL PRESTAMO AL GOBIERNO FRANCES: 5 MILLONES ANUALES DURANTE 5 AÑOS.
• RESPONSABLES: NADIE DA LA CARA. SE DEBE EJERCER EL DERECHO DE REPETICIÓN A LOS CULPABLES DE ESTE DAÑO ECONÓMICO A LA CIUDAD.
NOMBRE DE LOS ALCALDES QUE TIENEN QUE VER CON LA CONSTRUCCIÓN DEL TRANVÍA.
• PAUL GRANDA LOPEZ : 31 DE JULIO DE 2009 AL 14 DE MAYO DEL 2014
• MARCELO CABRERA PALACIOS: 14 DE MAYO DE 2014 AL 14 DE MAYO DEL 2019
• PEDRO PALACIOS ULLAURI: 14 DE MAYO DEL 2019 AL 14 DE MAYO DEL 2023
• CRISTIAN ZAMORA MATUTE: 14 DE MAYO DEL 2023 HASTA LA ACTUALIDAD.
NOMBRE DE LOS FUNCIONARIOS DEL MUNICIPIO DE CUENCA QUE FUERON CONCEJALES EN ESTE PERÍODO:
• CARLOS ORELLANA: PERÍODO: 2009 – 2014; 2014 - 2019
• CRISTIAN ZAMORA MATUTE: 2014 – 2019; 2019 – 2023.
• ALFREDO AGUILAR ARÍZAGA: 2019 – 2023.
Juan Bustillos
Puede ser una imagen de 4 personas, teleférico, tranvía y tren

martes, 1 de abril de 2025

 

El helicóptero: un colibrí entre las máquinas

 

Una reflexión lírica sobre el helicóptero y la poesía del vuelo. Fue publicada el 26 de mayo de 1948. Además de sus acostumbradas greguerías, el autor incluye una referencia a Las mil y una noches, especialmente a las alfombras mágicas que años más tarde tendrán una aparición estelar en Cien años de soledad junto a los gitanos que llegan a Macondo.

 

     Yo podría decir: ya vienen los helicópteros. Decir que a nuestro paisaje le está haciendo falta su presencia de pájaro fantástico, legendario. Que los niños campesinos sentirán el rumor de su vecindad por el hilo de las cometas. Que lo verán venir, absortos, abanicando el cielo de los árboles, a posarse sobre la tierra recién arada, a la orilla del agua, como un barco descendido.

     Recordaría Las mil y una noches. Diría el hechizo de las alfombras mágicas que con sólo oír una voz se llevaban al hombre por encima de los camellos y las montañas. Anotaría que el viajero iba glorioso, bello y transfigurado, por entre las espadas del aire, respirando un olor de lejanía, mientras soltaba su canción luminosa y ancha como un alfanje.

     Podría hablar de la aventura del vuelo. Decir que su embriaguez es la revelación de nuestra escondida bondad. Que cuando sentimos el avión suspendido sobre los hombros del aire, descubrimos inesperadamente que aún nos queda la capacidad de angelizarnos. Recordaría entonces las cosas que hemos visto otras veces desde nuestra elevada estatura arcangélica. Hablar de aquella aldea anónima pastoril, que pasó una vez a la orilla de nuestro viaje. Diría que el vientre de la aldea estaba curvado. Lleno de una gravidez frutal, de un silencio que se parecía en algo al de una madre dormida. Que más allá, desenvuelto, estaba el río indispensable. Y que venía mansamente, habitado de racimos y de niños, como si no corriera el paisaje sino por la memoria de la aldea.

     Podría recordar ahora, como aquella vez, lo mucho de falsa, de artificial, que había en esa beatitud. Decir que hay un doloroso desequilibrio entre la velocidad de la máquina y la tranquilidad del espíritu. Que el trepidar de los motores, el ansia de la ruta que se va prolongando hacia el atrás como una sed insaciable, no puede proporcionarnos aquella blancura, aquella limpieza del alma.

     Podría, ahora sí, volver al helicóptero. Decir que él tiene sobre el avión no sólo las ventajas de que puede anclar a la ribera de un árbol, descender hasta la espalda de la yerba, quedarse suspendido del aire, pensativamente; sino que tiene -y ésta es la principal- la ventaja de lograr la serenidad. Me acordaría de los pájaros y diría que lo poético, lo musical del helicóptero, es lo poco que tiene de máquina y lo mucho que tiene de colibrí.

     Yo podría decir todas estas cosas y mucho más, y quedar al final con la desolada certidumbre de no haber dicho nada.

 

El acordeón, un animal triste

 

La historia del acordeón: desde sus orígenes inciertos hasta su implementación popular en el valle del Magdalena, en el Caribe colombiano. La nota fue publicada el 22 de mayo de 1948. En ella Gabo introduce un tema determinante para la concepción estética de su universo literario: el vallenato. Un par de décadas después, el escritor dirá que Cien años de soledad, una de sus novelas insignes, “no es más que un vallenato de 450 páginas”.

 

     No sé qué tiene el acordeón de comunicativo que cuando lo oímos se nos arruga el sentimiento. Perdone usted, señor lector, este principio de greguería. No me era posible comenzar en otra forma una nota que podría llevar el manoseado título de «Vida y pasión de un instrumento musical». Yo, personalmente, le haría levantar una estatua a ese fuelle nostálgico, amargamente humano, que tiene tanto de animal triste. Nada sé en concreto acerca de su origen, de su larga trayectoria bohemia, de su irrevocable vocación de vagabundo. Probablemente haya quien intente remontarse por el árbol inútil de una complicada genealogía musical hasta encontrar en no sé qué ignorado sitio de la historia al primer hombre que se despertó una mañana con la necesidad inminente de inventar el acordeón. A nosotros, señor lector, nada de eso nos interesa. Debemos conformarnos con creer que -como todos los vagabundos decentes- este instrumento se presentó ante nuestros ojos sorprendidos sin partida de nacimiento y sin certificado de conducta. Tuvo -esto sí es indudable- una adolescencia disipada, oscura, rayada de amaneceres turbulentos. Sus mejores años discurrieron en el rincón anónimo, subido de vapores, de una taberna alemana. Allí, mientras la cerveza se trepaba por la sangre de los hombres, buscando la cima de la reyerta, él aprendió a decir su musiquita nostálgica, intrascendente, al oído de las mujeres derrumbadas. Él hizo de lino crudo, de cáñamo indómito, el sueño de la hembra a quien le ardía el hipo en el corazón y tenía, sin embargo, la dolorosa certidumbre de que nunca bajaría hasta su cintura.

     Así, con esa implacable lección de humanidad, siguió meciendo la fiebre de los suburbios, desdoblando su vientre en todos los puertos como cualquier marinero irremediable. El vals francés pasó por sus pulmones diciendo esa carga de tristeza, esa irreparable melancolía que tumbaba luceros en los ojos de las Mignon y las Margot.

     El acordeón ha sido siempre, como la gaita nuestra, un instrumento proletario. Los argentinos quisieron darle categoría de salón, y él, trasnochador empedernido, se cambió el nombre y dejó a los hijos bastardos. El frac no le quedaba bien a su dignidad de vagabundo convencido. Y es así. El acordeón legítimo, verdadero, es este que ha tomado carta de nacionalidad entre nosotros, en el valle del Magdalena. Se ha incorporado a los elementos del folklore nacional al lado de las gaitas, de los «millos», y de las tamboras costeñas. Al lado de los tiples de Boyacá, Tolima, Antioquía. Aquí lo vemos en manos de los juglares que van de ribera en ribera llevando su caliente mensaje de poesía. Aquí está con su vieja vestimenta de mari­nero sin norte. Como sé que no le faltan enemigos, he querido escribir esta nota que tiene principio y tendrá final de greguería.

     Oiga usted el acordeón, lector amigo, y verá con qué dolorida nostalgia se le arruga el sentimiento.