jueves, 4 de junio de 2026

 LOS DERECHOS DE LAS MUJERES NO PUEDEN DEPENDER DEL COLOR POLÍTICO

Cuando la víctima es correísta, hablan de derechos. Cuando no lo es, gritan persecución. Así de brutal es la doble moral política que hoy exhibe RC5.
Los correístas llevan años defendiendo a la Constitución de Montecristi como la “constitución de los derechos”, especialmente los derechos de las mujeres. Y tienen razón: la violencia política de género es grave y debe sancionarse, sin importar ideologías.
Pero ahora, tras la sanción del TCE a Cristian Zamora por violencia política de género contra Diana González, aplicada bajo el artículo 280 del Código de la Democracia, el correísmo intenta instalar otro relato: que todo fue ordenado desde “la dictadura” de Carondelet para bloquear una candidatura. De pronto, la discusión ya no es la violencia denunciada ni los derechos de una mujer, sino una supuesta conspiración política.
Y ahí queda expuesta la hipocresía. Porque cuando RC5 defendió a Paola Cabezas por la violencia política ejercida en su contra por Niels Olsen, jamás dijeron que las denuncias eran una maniobra del poder. Al contrario: invocaron Montecristi, reparación y protección de derechos incluso después de disculpas públicas. Exigieron sanciones y se presentaron como defensores de las mujeres.
Pero ahora que el sancionado es un aliado político, las mismas voces relativizan el hecho, atacan al sistema y convierten a Zamora en víctima. Convenientemente se olvidan de Diana González y del fondo del caso: una denuncia por violencia política de género.
La pregunta es inevitable: ¿la violencia política solo existe cuando la denunciante es correísta? ¿Los derechos de las mujeres valen únicamente si sirven al relato político de RC5?
Y sí, Cristian Zamora tiene derecho a apelar. Así funciona el debido proceso. Pero una apelación no borra la obscena doble moral de quienes usan los derechos de las mujeres como arma política cuando les conviene y los desechan cuando afectan a los suyos.
Los derechos no pueden ser garrote para enemigos y blindaje para aliados. Si Montecristi sirve para defender a Paola Cabezas, también debe servir para proteger a Diana González y sancionar a Cristian Zamora. Lo demás es puro cinismo político.
Dr Fernando Arias

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