El patio de retención de vehículos de la paupérrima administración municipal, es de llorar, un caos completo. Atestado el canchón de carros y motos, la mayoría abandonados por los propietarios, que han preferido no someterse a la interminable burocracia; los dueños de los motorizados que han caído por infracciones a la ley, accidentes de tránsito, por batidas, viven una pesadilla para retirarlos, por cuanto los trámites son engorrosos, interminables, van de "Herodes a Pilatos"; hay empleados burócratas-dorados que se creen que están en su derecho de convertir el proceso en una ´pesadilla. Idas y venidas, malas caras, no puedo poner la firma hoy porque me voy a una reunión, vuelva mañana; ahorita no está aquí el compañero que pone la firma, tampoco está el que pone el sello, intente mañana a ver si tiene suerte. Yo no le ´puedo ayudar porque mis jefes son extremadamente estrictos, sólo ellos ponen el visto bueno, no le queda otra que volver a pedir permiso en su trabajo, para que ver si la próxima se saca la lotería.
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